Es la dilatación anormal de las venas dentro del escroto, similar a las várices que se presentan en las piernas. Es una de las causas más comunes y corregibles de infertilidad masculina.
El varicocele es el agrandamiento de las venas del cordón espermático dentro del escroto, generado por un mal funcionamiento de las válvulas venosas que regulan el flujo sanguíneo. Es más frecuente en el lado izquierdo del escroto y suele desarrollarse durante la adolescencia, aunque en muchos casos no presenta síntomas evidentes hasta que se busca la causa de una infertilidad o molestia testicular.
El tratamiento se recomienda cuando el varicocele causa dolor, afecta el tamaño testicular o compromete la fertilidad. La opción más efectiva es la corrección quirúrgica (varicocelectomía), que puede realizarse mediante técnica abierta, laparoscópica o microquirúrgica, según el caso.
Principales Grados
Grado I (subclínico)
Solo detectable mediante estudios de imagen como el ultrasonido; no es palpable ni visible.
Grado II
Palpable durante la exploración física, pero no visible a simple vista.
Grado III
Visible y palpable sin necesidad de maniobras especiales; es el grado más notorio.
No siempre, pero es una de las causas más comunes de infertilidad masculina corregible, por lo que se recomienda evaluación si hay dificultad para concebir.
No. A diferencia de otras condiciones, el varicocele no se resuelve por sí mismo y requiere tratamiento si genera síntomas o afecta la fertilidad.
No. Es un procedimiento seguro y ambulatorio en la mayoría de los casos, con un tiempo de recuperación relativamente corto.
En muchos casos mejora significativamente la calidad del semen tras la corrección, aunque los resultados varían según el grado del varicocele y otros factores individuales.
Es poco frecuente, especialmente con técnicas microquirúrgicas, aunque existe una pequeña posibilidad de recurrencia.
Comúnmente se presenta durante la adolescencia, coincidiendo con el desarrollo puberal, aunque puede diagnosticarse a cualquier edad.
El especialista realiza una consulta para conocer tus síntomas, antecedentes médicos y realizar una exploración física que permita identificar posibles problemas urológicos.
Si es necesario, se solicitan estudios de laboratorio o imagen para confirmar el diagnóstico y conocer con precisión la causa de los síntomas.
Con base en el diagnóstico, se establece un tratamiento personalizado y se da seguimiento para evaluar la evolución del paciente.
Recibe diagnóstico especializado y un tratamiento personalizado para tu salud urológica.