Es la incapacidad recurrente para lograr o mantener una erección suficiente para tener una relación sexual satisfactoria. Es un padecimiento común que puede tener causas físicas, psicológicas o mixtas, y cuenta con tratamientos efectivos.
La disfunción eréctil es la dificultad persistente para conseguir o mantener una erección adecuada durante la actividad sexual. Es más frecuente conforme aumenta la edad, aunque también puede presentarse en hombres jóvenes. Puede originarse por problemas circulatorios, hormonales, neurológicos, psicológicos o por una combinación de estos factores, por lo que una evaluación especializada es clave para determinar el tratamiento adecuado.
El tratamiento se adapta a la causa identificada y puede incluir medicamentos orales (inhibidores de la PDE5), terapia hormonal, cambios en el estilo de vida, dispositivos de vacío, inyecciones intracavernosas o, en casos seleccionados, prótesis peneana.
Principales Causas
Causas vasculares
Relacionadas con la reducción del flujo sanguíneo hacia el pene, frecuentemente asociadas a hipertensión, diabetes o colesterol elevado.
Causas hormonales
Niveles bajos de testosterona u otros desequilibrios hormonales que afectan el deseo y la función sexual.
Causas neurológicas
Alteraciones en las señales nerviosas entre el cerebro y el pene, asociadas a padecimientos como diabetes o lesiones de columna.
Causas psicológicas
Ansiedad, estrés, depresión o problemas de pareja que pueden desencadenar o agravar la disfunción eréctil.
Es más común conforme aumenta la edad, pero no debe considerarse “normal” ni algo que deba aceptarse sin tratamiento. Existen opciones efectivas para mejorar la función sexual a cualquier edad.
En general son seguros cuando se prescriben y supervisan por un médico, aunque no son recomendables para todos los pacientes, especialmente quienes toman ciertos medicamentos cardiovasculares.
Sí. En muchos casos puede ser un indicador temprano de problemas cardiovasculares, diabetes o niveles hormonales alterados, por lo que la evaluación médica es importante.
Sí, el estrés y la ansiedad son causas frecuentes, especialmente en hombres jóvenes, y pueden tratarse junto con un enfoque psicológico si es necesario.
Sí, existen alternativas como inyecciones, dispositivos de vacío o prótesis peneanas para los casos que no responden a tratamientos orales.
No es obligatorio, pero el apoyo de la pareja y, en algunos casos, la terapia conjunta pueden mejorar significativamente los resultados del tratamiento.
El especialista realiza una consulta para conocer tus síntomas, antecedentes médicos y realizar una exploración física que permita identificar posibles problemas urológicos.
Si es necesario, se solicitan estudios de laboratorio o imagen para confirmar el diagnóstico y conocer con precisión la causa de los síntomas.
Con base en el diagnóstico, se establece un tratamiento personalizado y se da seguimiento para evaluar la evolución del paciente.
Recibe diagnóstico especializado y un tratamiento personalizado para tu salud urológica.